¡NI UNA MAS!
Los populares vamos a ser claros con la violencia de género. Estamos hartos de ella. Luchar hasta erradicarla es nuestro objetivo.
Todos –tú, yo, tú, tú también- tenemos que echarle ganas y ser
contundentes con una forma de violencia que, en el fondo, es un
atentado contra la sociedad, contra los derechos de la persona, contra la
vida, la libertad y, sobre todo, contra la dignidad de la mujer.
Detrás de cada caso de violencia de género hay una biografía -la del
dolor de una mujer- y una historia: la del fracaso de un modelo de
sociedad. Por eso la violencia de género no entiende de raza, edad,
posición social, culturas, religión o nacionalidad. Es un problema
universal.
Las cifras están ahí y siguen pesando sobre la conciencia de cada uno
de nosotros, sobre nuestra tranquilidad moral. Nadie puede quedarse de
brazos cruzados.
Quien lo haga debe saber que no sólo tiene un corazón de piedra sino
que, además, está siendo un cobarde porque mira hacia otro lado
cuando sabe que está sufriendo ante él una mujer por el hecho de ser
una mujer.
Mirar a la cara de la violencia de género supone no bajar los ojos ante la
mirada de las víctimas. Y eso hay que hacerlo: ¡ya!. Mientras haya
víctimas habrá violencia y eso significará que estamos fracasando en
luchar contra ella.
Por eso hay que ir mucho más allá de lo que se ha hecho hasta ahora, y
nosotros hemos hecho cosas. Pero no estamos satisfechos.
Nunca el Partido Popular se ha negado a apoyar a los socialistas en la
búsqueda de soluciones a esta lacra. Votamos a favor de la Ley de
Violencia del gobierno socialista, y lo volveríamos a hacer aunque nos
parece insuficiente.
Por eso tenemos legitimidad para decir que se necesitan:
- más medios materiales y personales,
- más recursos sociales,
- más juzgados de Violencia,
- más efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad
- más coordinación con las comunidades autónomas,
- más medios si queremos que esta Ley sea eficaz y no quede en papel
mojado.
Ante este escenario los populares decimos:
1.- Que las diferencias entre hombres y mujeres no pueden generar
violencia. Forman parte de la riqueza del ser humano. El que pega y
maltrata abusa de su poder, del poder que da ser el que decide cuándo y
cómo infringir dolor a su víctima.
2.- Que la erradicación de la violencia no es sólo responsabilidad de los
dirigentes políticos, de las leyes y de los juzgados. Todas las personas
tenemos la obligación de acabar con las conductas violentas dentro
de nuestras familias y de nuestro entorno.
3.- Exigimos que el Gobierno sea implacable en la lucha contra la
violencia de género e impulse las medidas necesarias. La
resignación del Gobierno y su rechazo a nuevas medidas es el peor
mensaje que se puede lanzar a las víctimas y a la sociedad. Por eso es
imprescindible que trabaje con las comunidades autónomas y
ayuntamientos que son las administraciones más cercanas y los
primeros en atender a las mujeres que sufren violencia.
4.- Exigimos a la sociedad para que adopte una actitud de tolerancia
cero con la violencia de género. No hay excusa, ni motivo, ni
justificación para un acto violento. Las bofetadas no tienen nunca un
por qué: son un acto de cobardía e indignidad que tan sólo merecen el desprecio de la sociedad mediante su castigo.
5.- Manifestamos que cada víctima no sólo es una pérdida irreparable:
es una vergüenza imperdonable que recae sobre la conciencia del conjunto de la sociedad y de los poderes públicos.
6.- La familia ha de ser el primera trinchera de nuestra sociedad en
la erradicación de esta lacra. Es la piel cotidiana sobre la que debe impregnarse el día a día de una educación sensible, infatigable y
decidida en pro de la igualdad entre el hombre y la mujer.
¡NI UN NIÑO MÁS VIENDO A SU MADRE HUMILLADA!
¡NI UNA LÁGRIMA MÁS!
¡NI UNA MUJER MALTRATADA MÁS!
¡NI UNA MUERTE MÁS!
- ¡NI UNA MÁS!
Partido Popular